NUEVA YORK – 28 de junio de 2026 – En un giro estratégico que redefine el equilibrio de poder tecnológico global, sistemas de inteligencia artificial desarrollados en China han logrado igualar el rendimiento de Claude Mythos, el modelo insignia de ciberseguridad de la estadounidense Anthropic. Este avance ha encendido las alarmas en Washington, donde expertos advierten que las estrictas regulaciones impuestas por el gobierno de EE. UU. a sus propias empresas están pavimentando el camino para que Pekín tome la delantera en ciberguerra.
Investigadores de seguridad independientes confirmaron que el nuevo modelo GLM-5.2, lanzado este mes por la firma china Zhipu AI (también conocida como Z.ai), iguala por completo la capacidad de los modelos estadounidenses más avanzados en la localización de errores informáticos y vulnerabilidades críticas de software, un factor clave para prevenir ciberataques masivos de escala global (bugmageddon).
El peligro del código abierto y las herramientas de Pekín
A diferencia de los herméticos sistemas comerciales de Anthropic o OpenAI, el modelo GLM-5.2 de Zhipu AI es de pesos abiertos (open-weight). Esto significa que su arquitectura puede ser libremente descargada, ejecutada en servidores propios y modificada sin ningún tipo de supervisión regulatoria, convirtiéndose en una herramienta ideal tanto para corporaciones legítimas que buscan reducir costes como para actores maliciosos que operan en la sombra.
Los datos de la plataforma OpenRouter ya sitúan a GLM-5.2 entre los diez modelos más utilizados del mundo. En auditorías de la firma Semgrep, el sistema chino superó en rendimiento a Claude Opus 4.8 (lanzado en mayo por Anthropic). De manera simultánea, la firma de seguridad china 360 Security Technology presentó esta semana Tulongfeng, una herramienta automatizada de detección de fallos que sus creadores equiparan con la potencia de Mythos.
«Un arma tan poderosa, capaz de alterar el panorama de la guerra cibernética, no puede permanecer exclusivamente en manos estadounidenses», declaró Zhou Hongyi, director ejecutivo de 360 Security y miembro del máximo órgano consultivo político de China, durante una conferencia en Pekín.
El freno de Washington y el malestar de la industria
El rápido ascenso de China coincide con un periodo de bloqueo regulatorio sin precedentes en la industria estadounidense. OpenAI confirmó recientemente que limitará el acceso a su nuevo modelo GPT-5.6 debido a objeciones de seguridad de la administración Trump, bajo el marco de la última orden ejecutiva de supervisión de modelos de frontera.
Por su parte, Anthropic ha enfrentado más de dos semanas de apagón total en su modelo Fable por orden federal, debido al temor de que entidades extranjeras lo utilicen para fines de espionaje. Aunque el gobierno restableció el pasado viernes un acceso parcial y controlado al modelo Mythos 5 para entidades de máxima confianza, la parálisis previa afectó incluso a agencias internas como la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que utilizaba la IA en pruebas de defensa con resultados sobresalientes.
Una estrategia calificada de «contraproducente»
Diversos analistas y ex-funcionarios de comercio exterior han calificado la estrategia de la Casa Blanca como un error táctico grave. «Prohibir el despliegue de modelos como Fable mientras se siguen vendiendo a China los chips avanzados que necesitan para desarrollar sus propias versiones es un regalo directo para Pekín», afirmó Saif Khan, miembro distinguido del grupo de expertos Institute for Progress.
El endurecimiento regulatorio en EE. UU., sumado al temor de las empresas globales a que el gobierno de Washington les corte el acceso a las APIs americanas de la noche a la mañana, está acelerando una migración masiva. Grandes corporaciones, incluyendo a Microsoft, ya evalúan integrar de forma directa modelos de origen chino en sus plataformas comerciales en la nube.
«Esto está incentivando a empresas de todo el mundo a adoptar modelos de pesos abiertos chinos, que son más baratos y altamente capaces, al mismo tiempo que socava el crecimiento de la industria local. Es incomprensible», concluyó Niels Provos, exjefe de equipos de seguridad en Google y Stripe.
Fuente: The Wall Street Journal

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