Los recortes en Reality Labs confirman un cambio estructural en la industria XR: la realidad virtual pierde tracción frente a la inteligencia artificial y los wearables conectados.
Meta ha reducido de forma significativa su inversión en realidad virtual (VR) y redirigido su estrategia tecnológica hacia la inteligencia artificial y las gafas inteligentes conectadas a internet, una decisión que ha encendido las alarmas en el ecosistema de la VR y ha reavivado el debate sobre un posible “invierno de la realidad virtual”.
La compañía anunció recientemente el despido de cerca del 10% del personal de su unidad Reality Labs —alrededor de 1.000 personas—, con recortes concentrados en iniciativas vinculadas a los visores Quest y al desarrollo de Horizon Worlds. El ajuste forma parte de un esfuerzo por priorizar productos con mayor adopción, como las Ray-Ban Meta Smart Glasses, desarrolladas junto a EssilorLuxottica, y los avances en modelos de inteligencia artificial.
El giro resulta especialmente significativo si se considera el rol histórico de Meta en la expansión del sector. Desde la adquisición de Oculus en 2014 por 2.000 millones de dólares y el posterior rebranding de Facebook a Meta, la compañía se convirtió en el principal impulsor del metaverso. Sin embargo, Reality Labs ha acumulado más de 70.000 millones de dólares en pérdidas desde 2020, lo que ha obligado a “dimensionar correctamente” la inversión, según explicó Andrew Bosworth, CTO de Meta y líder de la división.
El mercado se redefine
Los datos refuerzan este cambio de rumbo. De acuerdo con la firma de análisis IDC, el mercado de dispositivos XR crecerá un 41,6% en 2025, pero ese crecimiento no provendrá de la VR tradicional. Los envíos de visores VR y de realidad mixta caerán un 42,8%, mientras que las gafas inteligentes impulsadas por IA —con y sin pantalla— crecerán más del 200% interanual.
“El mercado ha hablado”, señaló Jitesh Ubrani, analista de IDC, al describir la VR como un producto de nicho, atractivo principalmente para un segmento reducido de gamers. El uso prolongado de visores voluminosos no logró conquistar al consumidor promedio, a diferencia de dispositivos más ligeros y siempre conectados.
¿Fin de la VR o etapa de maduración?
Pese al pesimismo, algunas voces del sector consideran que el repliegue de Meta puede fortalecer a la industria a largo plazo. Palmer Luckey, cofundador de Oculus VR, calificó los recortes como “positivos para la salud del ecosistema”, al eliminar expectativas sobredimensionadas y reenfocar los incentivos.
Otros actores apuntan a una evolución más lenta pero sostenida, especialmente en el ámbito empresarial. IDC identifica un crecimiento gradual en el uso de VR para capacitación, simulación y productividad corporativa, donde el retorno de inversión es más claro que en el mercado de consumo masivo.
En paralelo, la atención se desplaza hacia nuevas plataformas y dispositivos, como las gafas de realidad aumentada con IA, propuestas híbridas como Samsung Galaxy XR o el Vision Pro de Apple, que, aunque no logró una adopción masiva, ha encontrado casos de uso relevantes en entornos profesionales.
Una lección para la economía digital
Para el ecosistema tecnológico y educativo, el repliegue de Meta deja una señal clara: no todas las tecnologías emergentes siguen trayectorias exponenciales inmediatas. La convergencia entre inteligencia artificial, hardware ligero y conectividad constante parece hoy más alineada con las necesidades reales del mercado que las experiencias inmersivas puramente virtuales.
Fuente: CNBC

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