La escasez global de chips de memoria amenaza con encarecer la tecnología y frenar la expansión de la inteligencia artificial

La demanda acelerada de memoria para centros de datos de IA dispara los precios, presiona la industria electrónica y genera riesgos para sectores clave como […]

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Comunicación LinkSpace

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22 de enero, 2026

La demanda acelerada de memoria para centros de datos de IA dispara los precios, presiona la industria electrónica y genera riesgos para sectores clave como el automotriz y el de consumo.

Enero de 2026. El mundo tecnológico enfrenta una nueva crisis estructural: una escasez global de chips de memoria impulsada por el crecimiento explosivo de la inteligencia artificial, que ya está encareciendo los dispositivos electrónicos y podría limitar la expansión de los centros de datos a nivel mundial. Analistas advierten que el impacto se sentirá tanto en gigantes tecnológicos como en consumidores finales.

Los precios de los chips de memoria —principalmente RAM, memoria flash y memoria de alto ancho de banda (HBM)— aumentaron cerca del 50% en el último trimestre de 2025 y podrían subir entre 40% y 50% adicionales para el primer trimestre de 2026, según datos de Counterpoint Research. El principal motor de esta escalada es la fuerte demanda de empresas de IA, dispuestas a pagar primas elevadas para asegurar suministro.

Estos chips, esenciales para servidores de inteligencia artificial, también son componentes básicos de smartphones, laptops, televisores, automóviles y equipos de telecomunicaciones. Sin embargo, solo tres compañías —SK Hynix, Samsung y Micron— concentran más del 90% de la producción global, lo que agrava el cuello de botella.

“En casi 20 años siguiendo el sector de memoria, nunca habíamos visto algo así”, señaló Avril Wu, vicepresidenta senior de investigación de TrendForce. “La velocidad y magnitud del cambio son inéditas”.

IA vs. electrónica de consumo

La irrupción de la IA ha provocado una reorientación permanente de la capacidad productiva hacia memorias avanzadas como HBM, fundamentales para los chips de Nvidia y otros aceleradores de IA. Un solo sistema de última generación puede requerir hasta 288 GB de HBM, frente a los 8 GB de un smartphone promedio o los 16 GB de una laptop.

Esta reconfiguración está desplazando a otros compradores tradicionales y generando consecuencias en cadena:

  • Aumento de precios en dispositivos electrónicos de consumo
  • Retrasos en la producción de automóviles, por falta de memorias más antiguas
  • Postergación de nuevos centros de datos o construcciones con capacidad reducida

La firma IDC ya revisó a la baja sus previsiones para 2026, anticipando una posible caída del 5% en las ventas de smartphones y de casi 9% en PCs, como resultado del encarecimiento de los componentes.

Inversiones millonarias, pero alivio tardío

Los principales fabricantes han reaccionado con inversiones históricas. Samsung acelera la expansión de sus plantas en Corea del Sur; SK Hynix ha vendido por adelantado toda su producción de 2026; y Micron inició la construcción de una “megafábrica” de 100 mil millones de dólares en Nueva York, dedicada exclusivamente a chips de memoria.

No obstante, los expertos coinciden en que el alivio no llegará antes de 2027 o 2028, ya que la nueva capacidad tarda años en entrar en operación. “La producción actual responde a inversiones hechas hace tres o cuatro años, antes del boom de la IA”, explicó Wu.

Un componente cada vez más caro y estratégico

Tradicionalmente discretos dentro de la industria de semiconductores, los chips de memoria están camino a convertirse en uno de los componentes más costosos de los dispositivos electrónicos, pasando de representar menos del 10% del costo total a hasta un 30% en los próximos años, según estimaciones de Counterpoint Research.

Mientras tanto, algunas empresas exploran alternativas poco convencionales, como la compra de memoria reutilizada de servidores antiguos o el abastecimiento desde fabricantes chinos, en medio de tensiones geopolíticas y regulatorias.

Con la inteligencia artificial absorbiendo más del 70% de la producción mundial de memoria avanzada en 2026, el sector enfrenta una pregunta clave: ¿hasta dónde pueden subir los precios? Para algunos analistas, la respuesta es inquietante. “No hay un límite claro”, advierten.

La escasez de chips de memoria ya no es un problema técnico: se ha convertido en un factor crítico que definirá el ritmo, el costo y el alcance de la próxima ola tecnológica global.

Fuente: The Wall Street Journal